
El otro día le pregunté a mi hija pequeña, once años, qué quería ser de mayor. Y, casi inmediatamente, me contestó. De mayor quiero seguir siendo niña. ¿Niña?, pregunté con una sonrisa. Pero si todos los niños y niñas queréis ser siempre mayores. Pues yo, papá, no tengo ningún tipo de duda. Quiero seguir siendo niña. Aquí os dejo algunas de sus razones que, a su manera, me explicó.
Quiero ser niña para poder ir a la escuela y tener tres meses de vacaciones. También quisiera que, en esos tres meses de vacaciones, dos meses estuviese en un campamento de colonias. Me es igual que en ese campamento tenga algunas horas para aprender idiomas. En realidad me parece bien aprender algo que me sirva para comunicarme y entenderme con niños y niñas con una lengua diferente a la mía. Y es que los mayores os hacéis líos con eso de las lenguas y os causan muchos disgustos. Así, aprendiendo todos los idiomas que pueda, tendré menos enemigos y muchos más amigos y amigas. También en esos tres meses me gustaría pasar uno entero con mis padres. En realidad lo que quisiera es pasarme más tiempo con ellos pero, claro, como trabajan sólo disponen de un mes para sus vacaciones. Y además muchas veces están cansados y me dicen que necesitan vacaciones para descansar y se pasan todo el día tomando el sol, leyendo o montando en bicicleta. Bueno, eso de montar en bicicleta me gusta más y me voy con ellos siempre que lo hacen.
Otro de los motivos por lo que me gustaría seguir siendo niña es porque, los pequeños tenemos facilidad para hacer amigos y amigas. De la misma manera, también nos enfadamos fácilmente. Pero se nos pasa rápido y volvemos a ser compañeros enseguida. Los mayores, cuando se enfadan, difícilmente vuelven a ser amigos. Vais a los juzgados y eso lo sabes tú papá- a que sea un Juez o Jueza quién decida quién tiene la razón en vuestras peleas. Y, a veces para imponer la qué creéis vuestra razón, montáis guerras dónde mueren niños y niñas que podrían ser mis amigos.
Aspiro a seguir siendo niña porque me gusta creer en los cuentos que tú me explicas. Se que los que me cuentas pueden hacerse realidad, en cambio los que os explicáis los mayores, casi nunca son verdad.
Además, quiero ser siempre niña porque así, cuando abrace, le dé un beso o acaricie a algún amigo o amiga, o a mis padres, nadie pensará que esa muestra de afecto tenga sentido oculto alguno. Viniendo de una niña esos gestos son mirados con comprensión. En los mayores esas cosas, si se hacen, son vistos pensando que algún favor buscáis de la persona a quién le prodigáis vuestro cariño.
Y deseo seguir siendo niña para seguir soñando. Los mayores y tú papá me lo has dicho muchas veces- tenéis problemas para dormir por vuestras preocupaciones. Eso os impide soñar y saber que aún es posible tener solución para ellos. Todo consiste en creer. En creer en uno mismo y en los demás.